Primer Premio Certámen de poesía Editorial La Colisión.

Portada libro de Florencia Aizenberg
Habla el insatisfecho:
Supe que existía y de inmediato perdí interés.
Cambió con cada vistazo, y la recuerdo bien: sigue siendo la misma.
Vistosa y sombría, bella y gentil, la clara confusión donde moran las siestas: sueño, bostezo y luz.
Habiéndose ido en vano, no es otra cosa que la vaga luna blanca.
Sí, la recuerdo bien: La inquietud de no tenerte, noche, día y aurora, me resulta cruel.
Dibujo tu nombre en letras, y me inquietan cada vez.
Bella, sombría y gentil: A veces lo que creemos conocer ni siquiera existe.
Noche
Anochece y hace buen tiempo. Estupendo.
Me complazco plácido en el cielo llovido.
Tengo donde dirigirme, lo que significa que la escena actual es estéril.
Tengo convicción, que por otra parte, quiere decir que no tengo nada a la vista.
Plenitud rítmica: pronuncio voz apagada, extinguida y terminante, y a fe mía, disimula crueldad (dirán tristeza).
El cielo llovido (me apaga, extingue y fulmina) me apunta: fiera, desafiado, baldosa suelta, linaje oscuro, intenso y devoto. Todo esto quiere decir: qué gloria y qué pena, qué mísera ironía.
Pertenezco, a fe mía, a una espantosa señal endiablada, que me consume incipiente, incumple promesas y enluta.
La fútil existencia prestada languidece, y es bien sabido, que anochece y hace buen tiempo.
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